Implantología dental

Implantes: una sutil solución…

Perdida o rotura

Los implantes son una solución saludable y estética que relega al pasado las prótesis removibles.

Técnicas de vanguardia

Combinamos la mejor tecnología dental en planificación de implantes y el diseño de prótesis, permitiendo colocar implantes y dientes a la vez.

Post-operatorio

El mejor post-operatorio y una técnica mucho más predecible que la implantología tradicional, gracias a las técnicas en 3D (TAC dental)

Los implantes tienen múltiples ventajas: evitan la pérdida de hueso, no dañan las piezas contiguas, cumplen correctamente la función del diente, mantienen la altura del hueso y previenen la reabsorción ósea. Además, posibilitan comer cualquier clase de alimentos, reestablece la capacidad de masticar, mejoran la fonética y ofrecen una apariencia estética inmejorable.

En el Área de Implantología de la Clínica Otelo, destacamos el papel que juegan los implantes cigomáticos como solución a los pacientes con poco o nada de hueso (atrofia maxilar).
Evitan injertos y largas esperas para colocar los dientes ya que, con esta técnica, pueden ser colocados en el mismo día y reducir los tiempos del tratamiento.

La Clínica Otelo dispone de expertos clínicos altamente cualificados en Implantología para llevar a cabo esta técnica. Contamos también con todos los medios técnicos necesarios para realizar intervenciones de precisión de forma cómoda, sin dolor y con todas las garantías de éxito en los resultados.

Si los implantes dentales son la solución para tu problema y te interesa saber más sobre el tratamiento, contacta con nosotros y te daremos toda la información que necesites.

Preguntas frecuentes acerca de los implantes

Los implantes dentales son una imitación de la raíz del diente, hecha de titanio. Como la raíz original, el implante se incrusta en el hueso maxilar y sirve de soporte a los dientes. Las piezas dentales nuevas se fijan a la raíz artificial, con firmeza y suavidad. El aspecto del implante es muy natural y agradable.

Cuando se ha perdido una o más piezas dentales, independientemente de las causas de la pérdida, y hay que reponerlos. También pueden ser adecuados para sustituir dientes que se han dañado y no es posible su recuperación. Los implantes ofrecen la misma estabilidad que las piezas dentales propias, o incluso más.

Además, gracias a los implantes, se puede evitar que el hueso de los maxilares pierda volumen y dañe otros tejidos que deterioran el aspecto de la cara, dando lugar a un aspecto envejecido, o a la formación de arrugas.

Para estos casos existen varias alternativas entre las que destacan la regeneración ósea, a través de injertos o técnicas de bioingeniería o los implantes cigomáticos. Gracias a los avances de la implantología, la rehabilitación ósea tiene un índice muy elevado de éxito.

Cuando faltan dientes o bien los dientes se mueven, aumenta la probabilidad de que aparezcan caries y el hueso disminuya progresivamente por la ausencia de estimulación. Esto provoca un desequilibrio en la boca con repercusiones como dolores de cabeza, dolores en las articulaciones de la mandíbula, dolores en la nuca y en el cuello. Por todo ello, es importante reemplazar los dientes ausentes.

La sujeción se basa en un proceso biológico llamado osteointegración. El resultado de este proceso es la adhesión del titanio al hueso. Cuando se ha producido la osteointegración, el implante puede soportar la prótesis del diente y amoldarse a las funciones naturales de éste.
La unión del titanio al hueso es muy firme y duradera.

La implantación se hace a través de una cirugía ambulatoria. La sedación suele ser local y sin dolor para el paciente. Si el paciente lo desea se puede hacer una sedación general consciente que le permitirá estar completamente relajado durante la intervención.

La aplicación de implantes requiere que el hueso esté formado. Las personas adultas pueden beneficiarse de esta técnica, sin que la edad sea un impedimento para ello. En casos muy especiales, como cuando el grosor o la altura del maxilar es muy reducido, la implantación requiere un procedimiento previo.

No se trata sólo de una cuestión estética. Cuando hay piezas ausentes, o dientes que se mueven, las probabilidades de desarrollar caries se incrementan. También favorece que el hueso se debilite y mengüe por falta de estímulo, así como malposiciones de las piezas contiguas a las ausentes.

Todo esto genera un desequilibrio en la boca que puede causar dolores de cabeza, nuca y cuello, así como en las articulaciones de la mandíbula. Por todas estas razones, además de los motivos estéticos, es muy aconsejable reemplazar los dientes que se han perdido.

Ver casos de éxito:

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