La endodoncia o tratamiento de conductos, conocida popularmente como “matar el nervio”, es uno de los procedimientos más habituales en el dentista, pero el uso de las últimas técnicas y avances odontológicos han supuesto un antes y después.
En Clínica Otelo hemos incorporado la última tecnología, tanto para el diagnóstico como para la realización del tratamiento, lo que se traduce en procedimientos menos invasivos y más exitosos.
La endodoncia es un tratamiento diseñado para reparar y salvar aquellas piezas cuya lesión puede afectar al nervio. Así, el tratamiento de conductos nos permite eliminar los tejidos dañados, conservando el diente original.
Después de un completo estudio y diagnóstico del paciente, procedemos a extraer la pulpa a través de una pequeña perforación en el diente. Trabajamos en todo momento bajo anestesia local para garantizar que no se produzca ninguna molestia.
Una vez dejamos el interior del diente completamente aséptico, procedemos al sellado de los conductos.
Por último, restauramos el diente para devolverle todas sus funciones, incluyendo la estética.
Cuando hacemos una endodoncia, estamos trabajando el interior del diente, por lo que debemos obtener la máxima información previa para saber qué nos encontraremos durante el procedimiento y evitar cualquier contratiempo.
Para llevar a cabo el diagnóstico más preciso, hemos incorporado el CBCT, Cone Beam Computed Tomography o Tomografía Computarizada de Haz Cónico.
Se trata de la tecnología más avanzada para la obtención de imágenes, tanto de los dientes y huesos como de los nervios y tejidos blandos.
Un simple barrido de 360 grados nos entrega una imagen en tres dimensiones de la boca del paciente, obtenida a partir de cientos de imágenes capturadas desde todos los ángulos y con mayor nivel de detalle que los rayos X
Es, por supuesto, un proceso rápido, cómodo e indoloro.
El microscopio dental ha supuesto una auténtica revolución en la Odontología.
Con esta herramienta ampliamos nuestra visión hasta 250 veces, lo que nos permite trabajar con una precisión milimétrica y localizar cualquier detalle imperceptible a simple vista.
De esta forma eliminamos únicamente el tejido dañado, convirtiendo a la endodoncia microscópica en un tratamiento menos invasivo y más exitoso y conservador.